Hay personas que no se suben al tren de la vida y otras, en cambio, no quieren apearse porque se la beben a grandes sorbos para no escatimar ni un ápice de su tiempo en dudar qué pueden o deben hacer.

Actúan, valoran los riesgos, calculan los beneficios y se lanzan a proyectos que, para otros, serían una simple quimera.

Son enérgicas, impulsivas y decididas para alcanzar todo aquello que se proponen. Para ellas no hay nada imposible porque, en definitiva, todo es asumible.